Una fosca media noche, cuando en tristes reflexiones,
Sobre más de un raro infolio de olvidados cronicones
Inclinaba soñoliento la cabeza, de repente
A mi puerta oí llamar;
Como si alguien, suavemente, se pusiese con incierta
Mano tímida a tocar:
“¡Es – me dije – una visita que llamando está a mi puerta:
eso es todo y nada más!”.
–fragmento de “El cuervo“, de Edgar Allan Poe (traducción de Juan Antonio Pérez Bonalde)








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